La poesía no es un pájaro.
Y es.
No es un pulmón, el aire, mi camisa,
no, nada de eso. Y todo eso.
Sí.
He roto un violín contra el crepúsculo
para ver qué pasaba,
me fui a la piedra y pregunté qué pasa.
Pero no. Pero no.
Aún no.
¿Me olvidé acaso del pañuelo aquel
donde gira en silencio un vals antiguo?
No lo olvidé, miradme la mejilla
y os daréis cuenta, no, no lo olvidé.
¿Me olvidé del caballo de madera?
Tocadme el niño y me diréis que no.
¿Y entonces, qué?
La poesía es una manera de vivir.
Mira a la gente que hay a tu costado.
¿Ama? ¿Sufre? ¿Canta? ¿Llora?
Ayúdala a luchar por sus manos, sus ojos, su boca,
por el beso para besar y el beso para regalar,
por su mesa, su cama, su pan, su letra a y su letra h,
por su pasado -¿acaso no fueron niños?-
por su porvenir - ¿acaso no serán niños?-
por su presente, por el trozo de paz, de historia
y de dicha que le toca
por el pedazo de amor grande, chico, triste, alegre,
que le toca, por todo lo que le toca y se le arrebata
en nombre de qué, de qué?
Tu vida entonces será un río innumerable que se llamará
pedro, juan, ana, maría, pájaro, pulmón, el aire, mi camisa,
violín, crepúsculo, piedra, pañuelo aquél, vals antiguo,
caballo de madera.
La poesía es esto.
Y luego escríbelo.
Epifanías desde el cuchitril
"Entender el puré como una epifanía. No puede ser que estemos aquí para no poder ser."
viernes, 28 de julio de 2017
viernes, 21 de julio de 2017
EL BARCO (Pablo Neruda)
Pero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo
por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer?
Queremos mirar las nubes,
queremos tomar el sol y oler la sal,
francamente no se trata de molestar a nadie,
es tan sencillo: somos pasajeros.
Todos vamos pasando y el tiempo con nosotros:
pasa el mar, se despide la rosa,
pasa la tierra por la sombra y por la luz,
y ustedes y nosotros pasamos, pasajeros.
Entonces qué les pasa?
Por qué andan tan furiosos?
A quién andan buscando con revólver?
Nosotros no sabíamos
que todo lo tenían ocupado,
las copas, los asientos,
las camas, los espejos,
el mar, el vino, el cielo.
Ahora resulta
que no tenemos mesa.
No puede ser, pensamos.
No pueden convencernos.
Estaba oscuro cuando llegamos al barco.
Estábamos desnudos.
Todos llegábamos del mismo sitio,
Todos veníamos de mujer y de hombre.
Todos tuvimos hambre y pronto dientes.
A todos nos crecieron las manos y los ojos
para trabajar y desear lo que existe.
Y ahora nos salen con que no podemos,
que no hay sitio en el barco,
no quieren saludarnos,
no quieren jugar con nosotros.
Por qué tantas ventajas para ustedes?
Quién les dio la cuchara cuando no habían nacido?
Aquí no están contentos,
así no andan las cosas.
No me gusta en el viaje
hallar, en los rincones, la tristeza,
los ojos sin amor o la boca con hambre.
No hay ropa para este creciente otoño
y menos, menos para el próximo invierno.
Y sin zapatos cómo vamos a dar la vuelta
al mundo, a tanta piedra en los caminos?
Sin mesa dónde vamos a comer,
dónde nos sentaremos si no tenemos silla?
Si es una broma triste, decídanse, señores,
a terminarla pronto,
a hablar en serio ahora.
Después el mar es duro.
Y llueve sangre.
viernes, 30 de junio de 2017
La distancia infinita y la no distancia es lo mismo.
No podés boludear con el mandato cósmico.
Aunque el mundo se encapriche con vestirse de tu nombre.
Pude leer la suma de tus partes.
Aunque voy a decírtelo el único día en que no quiera hacerlo.
Y si somos dos relojes de arena que giraron a destiempo?
Cuestión de vaciarse y retomar el envión
Pensar en ganar y luego querer sortear un obstáculo mucho más grande
Cada Amor vibra diferente, activa distintos armónicos del cuerpo
Amór-nicos
Anómicos
Anónimos
AAA
Están para ayudarte.
Mientras tanto,
Un poeta del futuro se emociona cuando siente que compartió con Vos
Distancias infinímfimas:
El Azul
bajo un mismo Cielo.
sábado, 10 de junio de 2017
domingo, 16 de abril de 2017
Cuando no te queda nada
Todavía queda un montón
Si lo siento te lo doy
Puede escatimar el corazón?
Insistir en el bastión de la equivocación voluntaria
No especula la pasión
Afuera es a salvo
Adentro es un dios
Dispuesto a morir
Con la bandera de la mentira
Cada silencio
pesa más
Es más fácil decir
la verdad
de nadie
de cualquiera
antes que vos
con tu jaula a todas partes
fingiendo olvidos
recordando el amor que
una vez
no quisiste recibir.
Todavía queda un montón
Si lo siento te lo doy
Puede escatimar el corazón?
Insistir en el bastión de la equivocación voluntaria
No especula la pasión
Afuera es a salvo
Adentro es un dios
Dispuesto a morir
Con la bandera de la mentira
Cada silencio
pesa más
Es más fácil decir
la verdad
de nadie
de cualquiera
antes que vos
con tu jaula a todas partes
fingiendo olvidos
recordando el amor que
una vez
no quisiste recibir.
sábado, 11 de marzo de 2017
Resplandor
telúrico sobre tu mirada cósmica
Que la
gravedad me ayude
A no
imaginar esos rayos
Lunares
Sobre tu
espalda
Y en tus
hombros
Que la
gravedad me ayude
A capturar
tu mirada cósmica
¿Qué luces
caerán y cómo?
Esta noche
Sobre tu
espalda y tus hombros
¿Cómo bañan,
derraman y gotean
sobre tu rostro
Esas
espadas humeantes?
Que la
densidad me ayude
Pero la
música conspira
A la noche
Y la
gravedad acude
y me amarra
En la
Tierra
Y en el
Aire.
Txt. y Ph.: Ludmila Alicia Clemente
Txt. y Ph.: Ludmila Alicia Clemente
domingo, 18 de diciembre de 2016
CADA MINUTO (Edgar Bayley)
tan pocos días y el sol no detiene su reposo de cuatro
caminos intermedios
porque el nombre se vierte al ras de la calle más clara
porque la memoria alarga sus vidrios
su torrente de árbol meridiano
tan pocos días
y los techos escurren su penumbra
a la hora exacta de los ojos
puede verse el timbre de los brazos más largos
la mitad del mundo que espera su secreto
la mitad de la noche
de los tiempos más ágiles
descendiendo del intento
tan pocos días
y las nubes
abiertas como la playa enloquecida por la espera
ascienden de nuevo los murmullos y el tiempo del rostro
la tarde y el sabor contra el muro
está previsto el tiempo del aire sin mayúsculas
sin caída sin vigilancia sobre las articulaciones
cerca nuestro los techos hacen sus relieves sus algas favoritas
hacen su color su occidente al abrigo de las respuestas
por: Edgar Bayley (1919-1990)
ph: Ludmila Clemente
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